Mi
hipoacusia comenzó a los 26 años durante mi segundo
embarazo. Mi pérdida inicial fue muy abrupta y fue mi entorno
el que se dio cuenta de la misma. Inmediatamente hice la consulta
médica donde se me diagnóstico otosclerosis. El avance
de la enfermedad fue muy rápido y decidí comenzar
a usar audífonos para escuchar lo mejor posible ayudada por
la tecnología. La ventaja de utilizar audífonos desde
el principio fue acertada ya que no solo no sufrí tanto la
pérdida sino que no adquirí la tendencia al aislamiento
propia de los hipoacúsicos. Otra estrategia que me ayuda
mucho es avisarle a mi interlocutor de mi problema y todo esto me
ha ayudado a superar mejor mi problema.
Muchas personas de mi edad no aceptan usar audífonos
porque están asociados a la vejez. En cambio para mi, esta
prótesis significa mejorar mi calidad de vida ya que mi audífono
me permite estar conectada al mundo y esa conexión me da
juventud y felicidad.
No importa si uso audífono si no para que lo quiero usar.
Yo no soy una persona hipoacúsica, soy una persona activa
que utiliza un audífono para vivir mejor.
Mi consejo para los que están en mi situación
es que utilicen todo lo que la ciencia y la tecnología les
brinda. Con solo probar se van a dar una oportunidad de mejorar
su vida, aumentar su vida de relación. Ante la barrera cultural
que rechaza el uso de los audífonos, creemos nuevos modos
culturales y no sólo será un triunfo personal sino
que habremos hecho algo para que todos mejoren.
A los 50 años siento que tengo más
oportunidades que nunca ya que no sólo tengo mi entusiasmo
intacto sino que además se a donde quiero ir, por quién
hacerlo y toda la energía para lograrlo.
|