Muchas personas asocian las pérdidas auditivas con una edad
avanzada. Aunque es cierto que la mayoría de las pérdidas
auditivas se deben a una edad avanzada, éstas pueden estar
causadas por muchos otros factores, los cuales incluyen las pérdidas
auditivas hereditarias, patológicas (causadas por una enfermedad)
e idiopáticas (es decir, de origen desconocido).
Normalmente, las pérdidas auditivas se dividen en dos categorías:
las pérdidas auditivas conductivas y las pérdidas
auditivas neurosensoriales, según la parte del oído
en la que tengan su origen. El niño también puede
sufrir una pérdida auditiva mixta, es decir una combinación
de las dos nombradas anteriormente. Es necesario saber de qué
tipo es la pérdida auditiva para poder proporcionar el tratamiento
adecuado.
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