En muchos aspectos, la vida cotidiana de las personas con pérdidas
auditivas es idéntica a la de las personas con una audición
normal. El día tiene su ritmo propio, con quehaceres, citas
y tareas. De vez en cuando, uno tiene mucha energía, mientras
que otras veces, uno se puede sentir cansado. La diferencia es
que, para las personas con pérdidas auditivas, el comunicar
con el resto del mundo requiere que hagan un esfuerzo extraordinario.
Esto se debe a los esfuerzos adicionales que tiene que hacer la
persona para poder oír lo que se dice.
Además, hay que aprender a vivir con los prejuicios que
imperan en la sociedad sobre las pérdidas auditivas. Ambos
aspectos hacen que el tener una pérdida auditiva sea exigente,
tanto para el cuerpo como para el espíritu.
Por ello, es natural que las personas con pérdidas auditivas
se tropiecen con problemas que es necesario solucionar. Sin embargo,
hay que tener en cuenta que siempre será más fácil
solucionar un problema cuando la persona que lo tiene lo admite
y cuando explica a las personas que le rodean qué pueden
hacer para ayudarle.
En las páginas siguientes, podrá leer más
sobre las reacciones más típicas a las pérdidas
auditivas. Además, verá una serie de consejos sobre
cómo enfrentarse a una vida cotidiana con la pérdida
auditiva, o cómo podrá ayudar y apoyar a un familiar
con una pérdida auditiva. |