Síntomas

La mayoría de las pérdidas auditivas se producen en forma gradual, esto hace que los síntomas sean difíciles de identificar. El primer paso para tratar la discapacidad auditiva es aceptar que existe un problema. Normalmente, lleva tiempo aceptar que se tiene una pérdida de audición.

Si tenés una pérdida auditiva, podés sentir que tu vida social también se ve afectada por las dificultades de comunicación y audición. Incluso, puede tentarte la idea de evitar las reuniones sociales como las fiestas u otras situaciones donde corres el riesgo de malinterpretar o no oír lo que se dice. Por lo tanto, es muy importante obtener el tratamiento apropiado lo antes posible.

Si experimentás alguno de los siguientes síntomas, deberías acudir a un audiólogo para hacerte una prueba de audición:

  • No entendés bien y te parece que la gente habla entre dientes, en especial en ambientes con ruido de fondo.
  • Se te dificulta oír la televisión o te dicen que subís demasiado el volumen.
  • Se te dificulta oír cuando te llaman desde otra habitación o si estás de espaldas.
  • Encontrás dificultades para comunicarte en grupos pequeños de personas o reuniones.
  • Tenés dificultades de comunicación en entornos ruidosos, como por ejemplo en el auto, el colectivo o una fiesta.
  • Necesitas pedirle a la gente que repita lo que dijo.
  • Te gusta sentarte de frente a la persona con la que hablás.
  • A veces contestás sin saber exactamente cuál era la pregunta.
  • No escuchas el tic tac de tu reloj, el correr del agua o el canto de los pájaros.
  • Tu familia, compañeros y amigos te dicen que es probable que tengas problemas auditivos.
  • Tenés que leer los labios de los que te hablan para comprender las conversaciones.
  • Tenés que concentrarte demasiado para oír a las personas que hablan lo que hace que te canses con facilidad.