Adaptación de audífonos

Si se detecta una disminución o pérdida auditiva que no tiene solución médica o quirúrgica es indispensable iniciar el proceso de adaptación de audífonos lo antes posible. El uso de audífonos permite al niño utilizar el resto de su audición para optimizar la percepción del sonido de un entorno sonoro normal y así evitar el retraso en el desarrollo de su lenguaje. Se considera que un niño debería estar diagnosticado antes de los 3 meses de edad y equipado con audífonos de la mejor calidad antes de los 6 meses de edad.

La selección de audífonos para un niño depende de las características individuales del mismo y del tipo de pérdida auditiva. El audiólogo deberá hacer la selección del audífono y asesorar a los padres sobre las ventajas e inconvenientes de los diferentes audífonos.

Hoy en día hay audífonos de muchos tamaños, desde el modelo retroauricular cuyos componentes electrónicos están montados en una carcasa que se lleva detrás del pabellón auricular, hasta modelos intracanales más pequeños, en los que los componentes electrónicos están montados en una carcasa que se adapta al canal auditivo.

La mayoría de los niños pequeños utilizan audífonos retroauriculares debido a que su canal auditivo suele ser demasiado pequeño para situar allí las piezas electrónicas de un audífono. Además, el conducto del niño crece continuamente y un audífono personalizado quedaría flojo a medida que crece el conducto.