Comunicarse con el niño

Existen algunos métodos simples de comunicación con un niño con pérdida auditiva que te pueden ser de utilidad:

  • Nunca le hables mientras le das la espalda. Es importante que te vea la cara.
  • Mantenete cerca del niño. El nivel de volumen de tu voz se reduce a la mitad cada vez que se dobla la distancia por lo que un aumento de la distancia puede significar que el niño no oiga el mensaje.
  • Mirá al niño a los ojos cuando te dirijas a él. Los labios, las expresiones faciales y los movimientos del cuerpo contienen información importante.
  • Cuando le hables al niño en un lugar donde haya otras personas, decí su nombre antes de dirigirte a él.
  • Hablá en voz clara y audible, pero sin gritar. Si incrementás demasiado el volumen de tu voz, ésta se puede distorsionar, y será más difícil de entender además de que el niño recibe la sensación de que le están retando.
  • Aseguráte de tener una iluminación adecuada cuando le hables, para que éste pueda ver claramente tu cara.

Jugá, cantá y hablá con el niño. Un contacto humano positivo es esencial para su normal desarrollo. Un niño hipoacúsico puede tener una necesidad aún mayor de contacto estrecho con otra persona para poder fijar la base de una buena habilidad de comunicación.

Si el niño tiene una pérdida auditiva severa o profunda en ambos oídos (bilateral), podrías tener en cuenta un método de comunicación alternativo como suplemento a la comunicación oral. La comunicación total es una combinación de métodos cuyo objetivo es que el niño pueda comunicarse y que adquiera vocabulario y lenguaje. Hay varios métodos diferentes que pueden incluir la lectura de labios, gestos y expresiones, el lenguaje de signos o la combinación de ciertos signos con habla.

Las fonoaudiólogas, son profesionales que guían el aprendizaje del lenguaje del niño desde el diagnóstico inicial. De acuerdo a la audición y a las características específicas de cada caso, los niños pueden derivarse a una escuela común; con o sin apoyo extra escolar o a una escuela especial si la pérdida auditiva es severa o profunda o si al déficit auditivo se agrega otro ya sea mental, emocional, de aprendizaje específico, etc.

En todos los casos, el uso de ayudas auditivas como audífonos, implantes y/o sistemas de audición a distancia (sistemas de FM) son imprescindibles.